“DEL
PUEBLO , POR EL PUEBLO Y PARA EL PUEBLO”
Por
LUCINA
KATHMANN
Programa “El Arte de la Ciudadanía” Teatro de los Jardines Victoria de Chicago (ILL) EE.UU 17 de octubre 2004
traducido
al castellano por Ricardo Gustavo Espeja
En
la alocución de Gettysburg , Abraham Lincoln
en 1863 expresaba la esperanza porque “un gobierno del
pueblo , por el pueblo y para el pueblo, no muriera en la
tierra”. Más de un siglo después , nosotros compartimos este
anhelo. Durante el curso de esos años , hubieron algunos capítulos
de la historia donde se intentó hacer de semejante sueño una
realidad. Y descubrimos que no era tan fácil.
En un sentido, la aspiración en sí misma ha
evolucionado. Ya no estamos satisfechos con la mera representación,
deseamos una democracia real y participativa.
Un
par de semanas atrás escuché
a Samuel Ruiz hablar
sobre este sueño
. El es obispo
retirado de San Cristóbal de las Casas, alguien que hace diez años
fue mediador entre los rebeldes Zapatistas y el gobierno de México.
El dijo que no sólo deseamos que todos voten , también que haya
una periódica alternancia entre los gobernantes , que un partido
ceda ante otro, sin coerción , y que no haya
miedo ni violencia en ningún momento del proceso ni de la
votación ni en el cambio de dirigentes. Además señaló
queremos escuchar a la primer parte
de la nación, no a los partidos políticos o al gobierno. La nación, esto es el pueblo, viene
primero , subrayó. Ellas/os históricamente
estaban primero y por lo tanto también lo es el grado de
su importancia.
Estaba hablando de la situación en México, país que el
primer cambio real de gobierno en 75 años es una experiencia
reciente, y donde, en las áreas de mayoría aborigen , este
cambio aún no ha ocurrido, porque mucha gente
sigue con temor
si no vota a ese partido (el P.R.I).
La
esperanza por una democracia participativa
está evolucionando también acá en los EE.UU. Es posible
remontarse a través de la historia de ese país , con las largas
y duras luchas para integrar dentro del proceso democrático a
numerosos grupos que no lo estaban
y que culminaron con dos enmiendas constitucionales :
la 15a. que garantizó el voto para
todas las razas (la cual se aprobó en l870, pero la
población afro americana no lo hizo en un número representativo
sino después de 1965) y la 19a. la cual aseguraba el voto para
ambos sexos. Pero no era suficiente
Los marginados deben
ser reclutados y luchar por
dejar de estar al margen y permanecer integrados en la sociedad.
Ellos no solo deben votar , en
la actualidad deben hacer un verdadero trabajo de gobierno. Deben
estar preparados y ganar los cargos de
cualquier nivel gubernativo. Votar es parte del proceso
pero no es un fin en sí mismo, podría ser incluso que
ni siquiera sea el paso más importante.
En México la historia de la lucha por el progreso de la
mujer comenzó con los derechos laborales, luego vino el
derecho a la educación y
sólo entonces se procedió para obtener los derechos políticos.
En los hechos, la mujer sólo pudo ejercer su derecho a voto en
las elecciones federales de l952. La medida había propuesta con
anterioridad en
numerosas ocasiones .
Cierta
vez, en los años’30 del siglo pasado, cuando el presidente era
Lázaro Cárdenas, el derecho al voto femenino consiguió la
aprobación del senado y parecía tenerse casi la certeza que se
convertiría en ley, hasta el punto tal que algunos grupos de
mujeres enviaron mensajes de felicitaciones. Pero, la cámara
de diputados detuvo
el proceso pues envió de
vuelta el proyecto de ley a los parlamentos locales , donde fue
eventualmente rechazado.
A pesar de todo desde los años ’50 se ha registrado
algunos avances en la
condición de la mujer. La igualdad entre ambos sexos
fue elevada al nivel
de una enmienda constitucional , lo cual ocurrió en l975. Esta
reforma también
afirmó el derecho de
toda la población mexicana a planificar sus familias sin distinción
de sexo. A partir de l993 se
modificó , el código electoral federal
ordenándose que se incrementara el número de candidatos
del sexo femenino. Así también en l996 llegó a ser ilegal que
un partido propusiera en su boleta eleccionaria al 70% de sus
candidatos pertenecientes a un sólo sexo. Más de la mitad de los países de América Latina
han aprobado leyes semejantes, lo mismo que un buen número de
estados de Asia y de Africa.
Como había sido de esperar en estos países un gran número
de nuevas mujeres están llegando a la vida pública. Ello podría
ser considerado como una temprana capitalización
del efecto total de estas leyes, pero muchos reportes señalan
que :
1. En cuanto a las condiciones de vida en su distrito electoral, las representantes nuevas son completamente confiables, pero.
2. No
conocen bien, ni les gustan a veces, el ambiente y los
procedimientos de las legislaturas. Incluso hay algunas que
regresan a sus distritos disgustadas.
En los EE.UU hay al presente 12 senadoras de un cuerpo que
cuenta con 100 miembros y
nunca hubo una mujer presidente o vice presidente. No es mi
intención hablar acerca de los adelantos
de la mujer en los EE.UU, pero, estos detalles muestran
algo que yo estoy
tratando de establecer, consiste en que el derecho a voto, el cual
ya cuenta con una vigencia de 74 años , no es suficiente. Así
como la 19na enmienda no colocó automáticamente a la mujer en la
vida pública, el proceso electoral , tan importante como es, no
asegura la democracia por sí mismo.
Algunos representantes del gobierno de los EE.UU hablan como las elecciones traerán democracia, por ejemplo en Irak o Afganistán. Ellos dicen que obligarán a que el país lleve a cabo elecciones limpias y entonces todo comenzará a funcionar muy bien. Bueno, esto es simplista y supersticioso. La democracia participativa no será creada por un “hágase” (fiat) en Irak. Si con 200 años de experiencia ni siquiera prevaleció el criterio de transparencia eleccionaria en la última elección presidencial del estado de Florida. La democracia no es la rápida caracterización de un mecanismo para elegir autoridades. Es un ideal. No lo alcanzaremos, pero bien podríamos estar orgullosas/os de trabajar en pos de ello.
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