Especulando sobre la invasión pasada del ejército turco y las que vienen contra el pueblo kurdo
PEN BASQUE, desde Kurdistán Sur
«Un disparate» hacerla en invierno No obstante, aquí cada uno hace sus cábalas. Como Hassan, un ex combatiente del PKK que ha pasado 14 de sus 40 años en las montañas: «Nadie se puede creer las cifras de Ankara, es imposible», afirma este kurdo de Bitlis (Kurdistán Norte). «Un guerrillero es como un conejo corriendo por el monte; nunca podrás cazarlo en un terreno escarpado, lleno de rocas y cuevas en las que esconderse. Yo lo dejé hace dos años precisamente por eso; porque ya era demasiado viejo para correr como un conejo». Hassan guarda mil historias de sus tiempos de guerrillero, algunas lo suficientemente ilustrativas sobre lo que Ankara considera una «operación exitosa»: «Recuerdo un día de 1996 en el que acorralamos a unos cincuenta soldados en un valle. No tenían ninguna opción; los matamos a todos y cayeron cuatro de los nuestros. A los dos días, la televisión turca hablaba de `70 terroristas eliminados' por cuatro de los suyos». Así las cosas, sólo las madres de los soldados muertos tienen la clave de lo que ha pasado en realidad hace apenas unos días. La precipitada retirada del Ejército a la semana de empezar las operaciones pilló por sorpresa a toda la comunidad internacional, incluidos los propios turcos. «Una operación militar en las montañas en pleno invierno es un disparate. Estoy convencido de que la mayoría de ellos murieron simplemente de frío», asegura Abdula, un kurdo de Dohuk (Kurdistán Sur) que luchó durante años contra el Ejército de Saddam Hussein en el mismo escenario. Abdula ronda los sesenta y viste el sal e sapik (buzo tradicional kurdo) de color kaki y turbante, como la mayoría de los de su generación. «La verdad es que siento cierta lástima por esos reclutas que mandó Ankara a las montañas. Ni siquiera Saddam, con todas sus armas químicas, pudo acabar con nosotros en todos aquellos años. ¿Qué pueden haber hecho los turcos en tan sólo una semana, y en invierno?». «Es todo culpa de Kirkuk» Jihan es una cristiana caldea que trabaja de secretaria en Korek, la compañía local de telefonía móvil. No entiende nada de operaciones militares pero, al igual que muchos aquí, se siente angustiada ante un futuro que parece pintar cada vez más negro. «No es la primera vez ni será la última», afirma. «Hacía tiempo que no se internaban tanto en suelo iraquí; de hecho, aún conservan seis bases militares a este lado de la frontera», añade. «Es todo por culpa de Kirkuk, no tiene nada que ver con el PKK», continúa Haci, un compañero de trabajo de Jihan. «Los turcos llevan tiempo nerviosos a medida que se acerca el referéndum de integración de Kirkuk en Kurdistán Sur; no quieren ni oír hablar de un vecino kurdo controlando una de las mayores reservas de petróleo de Oriente Medio», incide. Reunión Gül-Talabani La reciente visita a Ankara de Jalal Talabani, kurdo de Suleymania y primer presidente de Irak de la era post Saddam, ha despertado todo tipo de especulaciones sobre el futuro del PKK en Kurdistán Sur. En una comparecencia televisada junto al presidente turco Abdullah Gül, Talabani prometió al presidente turco colaboración «en aras de evitar que la guerrilla del PKK utilice el norte de Irak como base de sus operaciones». «Eso queda de cara a la galería», se muestra confiado Rasul, un antiguo profesor de matemáticas que conduce hoy un taxi. «Ankara ha comprendido que nunca acabará con el PKK con las armas, y pide ayuda. Nuestros políticos pueden ser corruptos, pero no estúpidos: por fin se han dado cuenta de que el PKK puede ser un arma política, una de las escasas medidas de presión que tenemos contra Turquía». El próximo viernes 21 se celebra el Newroz, el año nuevo kurdo y persa. Unos días de fiesta son la excusa perfecta para salir de Dohuk y dejar atrás este ambiente tan enrarecido. El que se lo puede permitir ya ha reservado su viaje a Beirut para disfrutar de unos días de descanso en el Mediterráneo. El resto, la mayoría de los kurdos de Irak, almorzarán en familia a la sombra de un árbol; cantarán, bailarán, y rezarán. Y es que todos saben que el deshielo puede traer una ofensiva aún mayor. «El PKK es la excusa perfecta para Ankara para invadir nuestra tierra» Khider DOMLE, PERIODISTA Y PROFESOR DE LA
UNIVERSIDAD DE DOHUK ¿En qué se diferencia esta última
operación militar turca de otras realizadas anteriormente?
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